Cómo puede usted estar seguro de conocer a Dios

Hay millones que no están seguros | Gran hambre de conocer a Cristo | Una triple entrega
La única provisión de Dios | Usted puede estar seguro |

Usted puede estar seguro

Usted puede decir, "Yo creo que Jesucristo es el hijo de Dios y que El murió por mis pecados. ¿No me hace eso cristiano?" En realidad no, si ha rehusado usted rendirle su voluntad.

O tal vez diga, "Escuché un sermón maravilloso, me sentí muy emocionado y tuve una gran experiencia espiritual. Inclusive respondí a la invitación de pasar adelante para recibir consejo. ¿Con eso no soy cristiano?" No, no lo es, si usted nunca ha abdicado el trono de su vida, su voluntad, a Cristo.

Entonces, ¿cómo puede estar seguro de ser cristiano? ¿Existe acaso algún tipo de confirmación que Dios da a los que reciben a Cristo con sinceridad? Yo creo que hay una triple confirmación de que Jesucristo está en nuestras vidas.

1. El testimonio externo de la Palabra de Dios - La Biblia
Las promesas de la Palabra de Dios y no sus sentimientos, deben ser su autoridad. La Biblia es totalmente confiable. Como cristiano, usted debe vivir por fe en la fidelidad de Dios y su Palabra santa e inspirada.

Por años, Martín Lutero, el padre de la Reforma, había intentado ganar su salvación por medio de su dedicación religiosa y sus buenas obras. Cuando descubrió la gran verdad bíblica de que "El justo por la fe viviró," su vida fue cambiada totalmente, y nunca más se preocupó por la seguridad de su destino eterno en Cristo. Creyó lo que la Palabra de Dios tenía que decir y tuvo plena seguridad de su salvación.

John Wesley, fundador de la Iglesia Metodista, cuando joven no estaba seguro de su salvación, a pesar de que fue hijo de un ministro religioso, líder del Club Santo de Oxford y misionero a los Indios de América. Posteriormente al regresar a Inglaterra, conoció a Jesucristo en una reunión en Aldersgate. Allí escuchó la lectura del tratado sobre la fe de Martín Lutero, como prefacio a la Epístola a los Romanos. Wesley explicó en su autobiografía lo que sucedió en esa ocasión. "Quince minutos antes de las nueve, mientras él estaba describiendo el cambio que Dios obra en el corazón por medio de la fe en Cristo, sentí que mi corazón ardía en forma extraña. Supe que verdaderamente estaba confiando en Cristo, y solamente en Cristo, para mi salvación. Tuve la seguridad de que El había tomado los pecados, aún los míos, y me había salvado de la ley del pecado y de la muerte".

Antes de la experiencia en Aldersgate, Wesley se había enfrascado en un esfuerzo frenético para tratar de ganarse la salvación de Dios por sus buenas obras. Allí, en Aldersgate recibió la seguridad de la salvación de Dios por fe.

En la primera Epístola de Juan 5:11, 12 se nos confirma que Cristo está en su vida si usted lo invita y lo recibe:

Este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

En San Juan 1:12, 13 se confirma esta promesa:

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dió potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Un doctor y su esposa residentes en Zurich, Suiza, enviaron a su hijo a la Universidad de California en Los Angeles, para terminar sus estudios de doctorado en Meteorología. Su hijo Hans recibió a Cristo en una de nuestras reuniones y le escribió a sus padres acerca de su reciente experiencia de fe.

El muchacho mencionó mi nombre como alguien que le había hablado de Cristo. Ellos contestaron por carta preguntándole si podría concertar una cita conmigo para que ellos también pudieran recibir a Cristo. Incurriendo en grandes gastos el padre, la madre y su hermana, volaron desde Zurich a Los Angeles con el propósito expreso de hacerse cristianos.

Esto sucedió al comienzo del ministerio de la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo. Nunca antes alguien se había tomado la molestia de venir a verme para algo así, sin embargo, estas personas estaban cubriendo la gran distancia desde Zurich. Para mí fue un momento muy emocionante el recibir en mi oficina a este hombre de gran influencia y medios económicos, junto con su familia.

El comenzó nuestra reunión relatando su propia experiencia espiritual. "Fui ateo durante años," dijo, "pero no encontré futuro en el ateísmo. Entonces, comencé a estudiar las religiones orientales. Nuevamente no tuve satisfacción. Entonces alguien me dijo que encontraría las respuestas que necesito en el Nuevo Testamento de La Biblia. Comencé a leerlo y quedé convencido de que Jesús era Aquél a quien yo había estado buscando. Después recibí la carta de Hans diciéndonos que usted le había ayudado a ser cristiano. Nosotros queremos que usted nos diga lo que le dijo a Hans".

Ya se puede usted imaginar cómo me sentía. ¡Qué privilegio era hablar con esta maravillosa pareja sobre nuestro Salvador, el Cristo vivo!

Le expliqué cómo ellos podían recibir a Cristo simplemente invitándole a que entrara en sus vidas. El me interrumpió. Sr. Bright, dijo, "Ya lo he hecho. Recibo a Cristo en mi corazón todos los días. En algunas ocasiones se lo he pedido varias veces en un mismo día".

Entonces sí me sentí confundido. Como en esos días era relativamente nuevo en guiar a las personas al Señor, no sabía qué decir. Oré en silencio, "Dios mío, ¡ayúdame! ¿Qué le digo ahora?"

Como en una pantalla, cruzó por mi mente el pasaje bíblico de la Epístola a los Efesios 2:8, 9:

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Le expliqué que no es suficiente pedir que Jesús entre en su vida, es necesario creer que El vendrá como lo ha prometido. La fe dice, "Yo sé que Jesucristo es el Hijo de Dios". La fe dice: "Yo sé que Cristo murió por mis pecados". La fe dice: "Sé que si yo le abro la puerta de mi corazón, El entrará". La fe dice: "Cuando El entre, usted será un hijo de Dios". La fe dice, "Yo sé que cuando recibo a Jesús en mi vida, tengo vida eterna".

Le dije a la pareja, "Dios premia la fe, y no sólo la invitación que ustedes le hacen para entrar. Lo que El honra es su fe en El y en Su promesa de que, si ustedes abren la puerta, El entrará.

Ustedes puede pedir a Jesucristo que entre en sus vidas miles de veces, y El nunca vendrá a menos que lo crean, basándose en Su promesa. Ustedes pueden confiar en que El mantendrá Su promesa de entrar en su vida si se lo piden como una expresión de fe y confianza".

Les sugerí que invitaran a Jesucristo en sus vidas una vez más y que esta vez lo hicieran creyendo en Su promesa específica de que, al abrir la puerta, El entraría y que "a todos los que le recibieren a los que creen en Su nombre, les da potestad de ser hechos hijos de Dios".

Aún antes de orar, el semblante del padre se iluminó con la seguridad de su salvación, y comenzó a reír. El estaba lleno de asombro, gratitud, alivio, alabanza y agradecimiento. Al fin había encontrado a Aquél a quien había buscado por años.

Se volvió a su amada esposa y le habló en alemán, diciéndole lo que yo había compartido con él. Ella comenzó a reír con lo que yo más tarde descubrí que era una risa santa, una risa de seguridad. Ellos habían estado buscando a Dios, y ahora se había encendido la luz en sus corazones y esto los llenaba de gozo.

Encontraron al Salvador, y ¡cuánto había cambiado su vida! Más tarde esa misma noche, tuve el privilegio de orar con su hija, quien también recibió a Cristo. Toda la familia - padre, madre, hermano y hermana - se unieron en Cristo. Después, tuve la oportunidad de visitarlos en Zurich y ver mucho más del milagro de la gracia de Dios en sus vidas.

Más tarde en otra ocasión, tuve la oportunidad de contar esta historia a un grupo de personas reunidas en una de nuestros seminarios de capacitación. Al terminar se acercó una mujer a hablar conmigo. Tenía alrededor de ochenta años, sus cabellos eran blancos como la nieve y su rostro radiante estaba perlado de lágrimas.

Ella me dijo, "He sido maestra de Escuela Dominical en mi iglesia por más de cuarenta años. Todos los días le he pedido a Jesús que entre en mi vida, y nunca estuve segura de que estuviera allí. Esta noche, al contar usted la historia del hombre de Suiza, le pedí al Señor con fe y por última vez, que entrara a mi corazón. Ahora yo sé que El está en mí porque dijo que entraría. Jesús prometió que nunca me dejaría, ni me desampararía. Ya no voy a insultarlo más pidiéndoselo de nuevo. Como una expresión de fe y por el resto de mi vida, voy a comenzar cada día agradeciéndole a Jesús por estar conmigo, como El prometió".

2. El testimonio interior del Espíritu Santo
 

El apóstol Pablo escribe, "el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios".

Pablo enfatiza la validez de esta fuente interior de seguridad a los Tesalonicenses convertidos:

Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor a vosotros.

3. Una vida transformada
 

Su vida transformada es un testimonio de que usted es cristiano. El apóstol Pablo dice: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas".

San Juan dice, "lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo".

Recuerdo muy bien la noche que hice esta oración: "Dios mío, ¿qué es lo que quieres que yo haga con mi vida?" Fue una oración sencilla, silenciosa. Pero yo sabía lo que estaba diciendo y Dios me escuchó.

Mi vida comenzó a cambiar gradualmente conforme estudiaba La Biblia con otros creyentes, en la Primera Iglesia Presbiteriana de Hollywood. Conforme pasó el tiempo, comencé a sentir la seguridad del amor y perdón de Dios. Mi relación con El se convirtió en la experiencia más importante de mi vida.

Si usted nunca ha recibido a Jesucristo personalmente, o si tiene alguna duda acerca de su salvación, usted lo puede recibir ahora mismo por fe. Usted puede abrir la puerta de su vida a Cristo expresando su fe en El por medio de la oración. Las frases que siguen son una oración sugerida que pueden expresar su deseo:

LSeñor Jesucristo, te necesito. Gracias por morir en la cruz por mis pecados. Te abro la puerta de mi vida y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias por perdonar mis pecados y por darme vida abundante y eterna. Toma control de mi vida. Hazme la persona que tú quieres que yo sea.

Usted no se convierte en cristiano sólo por hacer esta o cualquier otra oración. Usted viene a ser cristiano por fe y sólo por fe. Fe es colocar su confianza en Dios y en Sus promesas. Le animo a decir esta oración en voz alta y con fe, porque es a través de la oración, hablando con Dios, que usted mejor puede expresar su fe en Cristo y las promesas de Su Palabra.

Si usted ha invitado a Jesucristo en su vida, puede estar seguro de que El ya está en su vida y que le ha dado la vida eterna como lo prometió.

Jesucristo nunca le engañaría. Puede estar seguro de que si usted le invitó a entrar en su vida, El ahora vive dentro de usted y le dará la vida abundante y eterna que le prometió.

Le animo, ahora mismo, a agradecer a Dios por Su fidelidad y por Su presencia en su vida. No dependa de sus sentimientos. La Palabra de Dios es su autoridad. La fe y la obediencia siempre traen como resultado una mejor percepción de la presencia del Señor.

Comience a pasar tiempo cada día en estudio bíblico y oración. Es mejor separar un tiempo diario para esto y convertirlo en hábito. Esto le ayudará a crecer y madurar en su fe.

Procure asociarse con cristianos dinámicos, positivos y entusiastas. Si usted no pertenece a una iglesia local, no espere ser invitado. Tome la iniciativa; llame al ministro de una iglesia cercana donde Cristo sea honrado y donde se predique la Palabra de Dios. Haga planes para empezar a asistir esta semana. Si usted no ha sido bautizado todavía, haga planes de hacerlo como una expresión externa de su identificación con Cristo.

Ahora que usted está seguro de ser cristiano, le animo a experimentar el gozo de ayudar a otros a recibir a Cristo. Comparta su fe en Cristo con sus amigos y vecinos en toda oportunidad que se le presente. El apóstol Pablo estaba tan emocionado acerca de Jesucristo, que en su Epístola a los Colosenses 1:28 dice: "a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre".

Tome la iniciativa de hablar con alguien que conozca, acerca de la persona y enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo y el modo revolucionario en que El puede cambiar las vidas y cómo otros también pueden estar seguros de ser cristianos.

Recuerde, Cómo puede usted estar seguro de ser cristiano es un "Concepto Transferible". Usted puede llegar a dominarlo leyéndolo por lo menos seis veces. Luego páselo a otros como lo ordena Jesucristo en San Mateo 28:20, "enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".

 

Nombre:  

Correo: 

 


PRECEDENTE PÁGINA | HOGAR