Cómo puede usted ayudar a cumplir la Gran Comisión

El mayor reto | Una visión por el mundo | Una estrategia global
 Su "estrategia personal"  | Usted puede ayudar a cambiar el mundo 

Una estrategia global

En una de mis primeras clases de periodismo, aprendí que el primer párrafo denominado "encabezado", en una buena noticia, usualmente responde a seis preguntas básicas: Quién? Qué? Por qué? Dónde? Cuándo? y Cómo? En este libro, quiero compartirle una estrategia positiva y práctica que responde a estas seis preguntas básicas.

 

1. ¿Quién dio la Gran Comisión y a quiénes les fue dada?
¿Sólo nuestro Señor Jesucristo podría decir, "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra?" Jesús es el único Hijo de Dios. Su nacimiento milagroso, su muerte sustitoria y su resurrección corporal son los eventos más importantes de la historia humana. Dios se hizo hombre. El murió en la cruz y se levantó de entre los muertos, para salvar a las personas del pecado y para dar vida eterna a todos los que le reciben. El resultado fue una revolución espiritual que cambió al mundo del primer siglo, y alteró dramáticamente el curso de la historia.

Jesús de Nazaret, la persona más revolucionaria que ha vivido, produjo los más grandes beneficios de toda la historia del género humano, transformando las vidas de cientos de millones de hombres y mujeres. El historiador Phillip Schaff dijo, "Jesús de Nazaret, sin armas y sin dinero, conquistó a muchos más millones que Alejandro, César, Mahoma y Napoleón. Sin ciencia ni educación formal, El arrojó más luz sobre los asuntos humanos y divinos que todos los filósofos y eruditos puestos juntos. Sin la elocuencia académica, El habló palabras de vida como nunca antes se habían pronunciado, y produjo resultados que van más allá del alcance de cualquier orador o poeta. Sin escribir ni una línea, El ha puesto más plumas en movimiento y ha inspirado más temas para sermones, discusiones, obras de arte, enciclopedias, y las más dulces canciones de alabanza, que toda la multitud de grandes hombres de los tiempos modernos y antiguos puestos juntos. Nacido en un pesebre y crucificado como un malhechor, El controla hoy el destino del mundo civilizado y rige un imperio que abarca la tercera parte de los habitantes del mundo."

Jesucristo cambia a los hombres, a las mujeres, y a las naciones. Dondequiera que llega su mensaje, las vidas son transformadas. El gran estadista misionero Dr. Samuel Zwemer dijo acerca de nuestro Salvador, "El Evangelio no sólo convierte a los individuos, sino que cambia la sociedad. En todo campo misionero, desde los días de William Carey, los misioneros han realizado un verdadero Evangelio social. Estos establecieron normas de limpieza e higierne, promovieron la industria, elevaron la condición de la mujer, restringieron las costumbres antisociales, abolieron el canibalismo, la crueldad y los sacrificios humanos, organizaron la ayuda contra el hambre, detuvieron las guerras tribales y cambiaron la estructura de la sociedad."

Pablo escribe a los Colosenses: El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra ... en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento ... porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

Cuando usted representa al Señor Jesús siendo su discípulo, puede estar seguro que está representado a la Persona que posee todo poder, sabiduría y autoridad. Usted lo tiene todo por cuanto lo tiene a El. Jesús dijo:

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

Ningún poder puede resistirse cuando usted actúa en obediencia y fe como Su embajador. Usted tiene la promesa, "mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo". También, tiene la seguridad de que las puertas del infierno no prevalecerán contra usted. Cuanto más comprenda quién es Jesucristo y todo lo que El ha hecho y hará en y a través de usted, más querrá confiar en El, obedecerle y servirle completamente.

¿A quiénes dio Cristo la Gran Comisión? Jesús dio la Gran Comisión no sólo a Sus once discípulos, sino a todos aquellos que han creído en El a través de los siglos. Por lo tanto, todo cristiano debería involucrarse dinámica y continuamente en ayudar a cumplir la Gran Comisión como manera de vivir, a través de la utilizaciín de sus vidas, talento y tesoro.

Poco después que Jesús dio la Gran Comisión, Dios el Espíritu Santo, en el día de Pentecostés, transformó y capacitó la vida de los mismos dicípulos quienes, durante Su pasión y crucifixión, habían negado a nuestro Señor y la mayor parte lo habían abandonado. Después del Pentecostés, salieron con valentía y audacia, dispuestos a arriesgar sus vidas por la proclamación del mensaje de amor y perdón de Dios en Cristo. En efecto, todos los discípulos murieron como mártires predicando el Evangelio, excepto Juan, quien murió en el exilio en la Isla de Patmos, después que sobrevivió a ser quemado en un caldero de aceite por razón de su fe.

Por alguna extraña razón tenemos la idea que los primeros cristianos eran diferentes de nosotros - que ellos poseían una calidad de vida a la cual no podemos aspirar. Sin embargo es un hecho histórico que las personas a las que Dios dio Su Gran Comisión eran individuos comunes y corrientes, trabajadores normales, plagados de las mismas debilidades que nosotros. La única diferencia entre la mayoría de ellos y la mayoria de nosotros radica en dos cosas:

Primero, tenían plena confianza en un Señor resucitado, triunfante sobre la muerte. Aquél que vivió entre ellos y que volverá otra vez para reinar en la tierra.

Segundo, estaban llenos del Espíritu Santo.

En la actualidad, si hubiera suficientes cristianos totalmente comprometidos con el Señor resucitado, que está pronto a volver y fueran controlados y capacitados por el Espíritu Santo, nosotros cambiaríamos nuestro mundo y experimentaríamos una poderosa revolución espiritual como aquella del primer siglo.

 

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