La Gran Comisión siempre ha sido el enfoque de mi vida desde aquel momento a medianoche, en la primavera de 1951, en que Dios me habló de una forma soberana, única y sobrenatural, en relación a mi rol para ayudar a cumplir Su mandato. La visión abarcó al mundo entero y resultó en el ministerio de la Cruzada Estudiantil para Cristo.
Desde ese tiempo hemos crecido de dos coordinadores - que éramos mi esposa Vonette y yo - en la universidad de UCLA en California, a más de veinte mil coordinadores de tiempo completo, asociados y voluntarios, sirviendo a nuestro Señor en los 133 países más importantes, representando 97% de la población mundial. Decenas de millones de personas han recibido a Cristo como su Salvador y Señor por medio de este ministerio, y millones de éstas han sido discipuladas para ganar y discipular a otros - generación espiritual tras generación.
Por mi parte, trato de evaluar todo lo que hago cada día a la luz de cómo contribuirá al cumplimiento de la Gran Comisión. Algunas veces me pregunto, "¿Estás sorprendido del crecimiento y el éxito impresionante de la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo?" Mi respuesta es "No", porque según la visión original que Dios me dio en 1951, apenas hemos comenzado a ver lo que Dios va a hacer. ¡Todavía no hemos visto lo mejor!
Me siento verdaderamente empequeñecido y profundamente agradecido por el privilegio de servir en este ministerio. Sin embargo, no estoy sorprendido al ver los milagros de la gracia de Dios, durante las últimas cuatro décadas, a la luz de la visión dramática que Dios me dio del mundo, y lo que va a pasar respecto de la cosecha espiritual.
La Gran Comisión dada por nuestro Señor es para todo creyente, no sólo para los coordinadores de la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo , y para unos cuantos misioneros y pastores que aman a nuestro Señor. El mandato de ayudar a alcanzar el mundo para Cristo es para todo creyente. Cada uno de nosotros tiene un importante papel que jugar, dado por Dios, en ayudar a cumplir esta Gran Comisión.