Cómo puede usted experimentar el amor y el perdón de Dios

El perdón que Dios ofrece | La relación más grande que usted haya experimentado
Usted puede dejar de vivir una vida sin fruto espiritual
Usted es libre para vivir como un cristiano espiritual
Cómo recibir el amor y el perdón de Dios | Una fórmula espiritual

Usted puede dejar de vivir una vida sin fruto

Al hablar con millones de cristianos alrededor del mundo, encontré que la mayoría de los creyentes fracasados, frustrados y sin fruto quieren cambiar, pero no saben qué hacer. Para ellos, así como para usted, tengo un mensaje de ayuda y esperanza: Usted puede dejar de vivir una vida fracasada y sin fruto. Puede experimentar la vida plena y abundante que Dios ha prometido a todos Sus hijos a través de Jesucristo.

Un día, cuando conducía mi auto en una ciudad extraña, di una vuelta incorrecta y me encontré conduciendo en sentido contrario, en una calle de una sola vía. Las personas que caminaban a los lados me avisaron que estaba tomando la dirección equivocada, pero yo ya me había dado cuenta de eso un segundo después de girar. Mi problema no era decidir si iba o no en la dirección correcta, sino en cómo dar vuelta hacia la dirección correcta. Enseguida y con ]a ayuda de un atento policía, logré cambiar mi dirección por la correcta y aliviado y feliz, empecé a conducir de acuerdo al tráfico. Lo mismo sucede en la vida cristiana. Si usted realiza un giro incorrecto y se encuentra fracasado y frustrado, no necesita que nadie le diga que se encuentra yendo en la dirección equivocada. Lo que necesita es que alguien le ayude a encontrar el camino correcto.

La Biblia, la Palabra inspirada de Dios, provee guía. El apóstol Pablo escribió:

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

La Biblia no sólo lo instruye, sino que también le muestra dónde ha dado usted esa vuelta que lo mandó en la dirección equivocada. La Biblia le ayuda a corregir el curso y luego lo capacita para continuar en el camino correcto.

Para comprender el problema de los cristianos mal orientados y sin fruto, es importante que usted sepa lo que la Biblia dice acerca del problema. Esta revela que hay tres clases de personas en el mundo: el hombre natural, el cristiano espiritual y el creyente mundano. Permítame compartirle brevemente las características de estas 3 clases de personas.


1. El hombre natural

Antes de ser cristiano, usted era lo que la Biblia llama una persona "natural":

El círculo representa su vida, y el trono representa el centro del control o la voluntad. Usted estaba viviendo bajo el dominio de Satanás. Su naturaleza carnal, dirigida por Satanás, estaba "sobre el trono", controlando su vida. Cristo estaba fuera de su vida, tocando la puerta, queriendo liberarlo del dominio de Satanás, trayéndole Su amor, perdón y vida eterna.

 

La persona natural considera las cosas del Espíritu de Dios como locuras. El apóstol Pablo escribe:  

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

Dependiendo totalmente en sus propios recursos, usted estaba espiritualmente muerto para Dios y separado de El a causa del pecado."

Luego, usted rindió su vida a Jesucristo:


2. El cristlano espiritual

Cuando usted lo invitó, Cristo entró en su vida y tomó el trono para guiarlo y fortalecerlo para vivir para El. En ese momento, Su Espíritu Santo empezó a morar en usted, le dio un nuevo nacimiento, lo selló para los cielos, y lo bautizó en el cuerpo de creyentes. Con Cristo (Espíritu) en el trono, usted está "lleno" (dirigido y capacitado) del Espíritu Santo.

El cristiano espiritual comprende las cosas de Dios. El apóstol Pablo escribió:

En cambio, el espiritual juzga todas las cosas, pero él no es juzgado de nadie. Porque, ¿quién conoció la mente del Señor? ¿quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

El acto de estar "lleno" del Espíritu consiste en mantener deliberadamente a Cristo en el trono de su vida. El no le pedirá el control en contra de su voluntad. Si a pesar de Su guía y advertencia, usted desea rendirse a la influencia de su carne y arrebatarle a Dios el control para cometer pecado manifiesto o en secreto, El, con tristeza, le dejará. Cuando usted pasa por este estado de pecado sin confesar, la Palabra de Dios lo describe como ser una persona "mundana" o "carnal".


3. El creyente mundano

Hay una gran diferencia entre un cristiano y un no cristiano. La Biblia claramente enseña en 2 Corintios 5:17, "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." También, "El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo." Pero a menudo, como el apóstol Pablo escribe en 1 Corintios 3, los cristianos mundanos actúan como un no creyente, y es muy difícil encontrar la diferencia.

El cristiano mundano es aquel que ha recibido a Cristo pero que todavía permite que su naturaleza carnal le reclame el trono por medio del pecado. Dios todavía tiene posesión de esta persona y Cristo todavía está en su vida, pero esta persona ha caído en pecado en una o más áreas de su vida. Por no estar rendido a Cristo, el creyente mundano se encuentra en un plano de estancamiento en su crecimiento espiritual, debido a que no confiesa ni se arrepiente de sus pecados. Satanás ha tenido éxito en influenciarlo y controlarlo por medio de la carne.

El apóstol Pablo escribe a los cristianos de Corinto:

De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, co no a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?

El cristiano mundano o carnal ciertamente experimenta la convicción del Espíritu Santo y no continuará en sus pecados indefinidamente; de otro modo, es posible que ni siquiera sea cristiano. Sin embargo, fracasado y sin fruto, está dependiendo de sus propios esfuerzos y de su fuerza de voluntad para vivir la vida cristiana, en vez de apropiarse de los recursos sobrenaturales e inagotables del Espíritu Santo. Aferrándose a sus intereses egocéntricos por un lado y buscando a tientas las bendiciones de Dios por el otro, esta persona fracasa una y otra vez en vivir la vida cristiana en la llenura y el poder del Espíritu Santo.

El estado de carnalidad, o sea de pecados sin confesar, es en realidad una existencia infeliz y miserable. Tristemente, ésta es la situación en la que actualmente se encuentran millones de cristianos - de nuevo en el trono de sus vidas - y a menudo ni se dan cuenta de que están en esta categoría carnal. Un hombre me dijo que toda su vida había oído a su pastor hablar de los cristianos carnales, pero que siempre entendió que su pastor se refería a otras personas. Para él fue una sorpresa y un choque descubrir que él mismo era un cristiano carnal.

El apóstol Pablo sabía lo que significaba ser mundano. En la epístola a los Romanos, capítulo siete él escribe:

Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.

Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí."

¿Diría usted que este pasaje de la Biblia, describe su actual relación con Dios?

En Detroit, Michigan, un pareja de avanzada edad fue llevada al hospital sufriendo de desnutrición y agotamiento. Cuando la policía comenzó a buscar en su hogar desordenado y lleno de basura, descubrió más de cuarenta mil dólares en efectivo escondidos entre sus pertenencias. Hacía mucho tiempo que se habían olvidado que poseían esa fortuna.

De la misma forma, el cristiano mundano vive en pobreza espiritual, como si fuera un ateo en la práctica, profesando creer en Dios, actúa como si Dios no existiera o no estuviera dispuesto a ayudarle. No logra comprender el significado de la muerte de Jesús en la cruz y de Su resurrección de la muerte. Jesucristo no sólo pagó el precio de sus pecados, sino que realmente anuló el poder del pecado en su vida. El apóstol Pablo comprendió la angustia y la frustración que resultan al intentar vivir la vida cristiana con la pura fuerza de voluntad.

Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo al la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?

¿Se preguntó alguna vez, "Quién me librará de mi desagradable cáracter, de mi egocentrismo y de mis fracasos y mis defectos?" ¡Hay Buenas Nuevas! Observe la respuesta del apóstol Pablo:

¡Gracias a Dios, que Cristo lo ha logrado! ¡Jesús me libertó!

El pastor de una gran iglesia se acercó a conversar conmigo después que presenté un mensaje sobre cómo experimentar el amor y el perdón de Dios. Se notaba lleno de odio y de resentimiento hacia los líderes laicos de su anterior iglesia, pues sentía que éstos le habían causado un gran daño y que, inclusive, habían tratado de destruir su ministerio.

Ahora, este pastor se había dado cuenta que a causa de querer desquitarse, él mismo se había convertido en un cristiano vengativo, criticón y mundano. Había llegado al punto en el que sólo había dos opciones, o ponerse bien con Dios o dejar el pastorado. Como él lo mencionó, "Esta mundanalidad cancerosa está destruyendo mi vida y mi ministerio."

Cuando nos arrodillamos juntos para pedir el amor y el perdón de Dios, sus lágrimas de arrepentimiento fueron seguidas por lágrimas de gozo. Algunos días después él fue a visitar a los líderes de la iglesia a quienes antes había odiado, y cuando les dijo que los amaba y les pidió perdón, los líderes respondieron con gozo y amor cristiano. Este amado pastor volvió a su segunda iglesia con un corazón ardiente de amor y renovado celo por nuestro Señor.

Un hombre de negocios de otra iglesia vino un día a verme. Se veía grandemente angustiado porque su iglesia estaba dividida.

"La mitad de nuestro miembros se irán y comenzarán otra iglesia," dijo.

Esto también me angustió, porque no puedo imaginar nada más trágico que un grupo de cristianos dividido.

Conforme conversábamos, el hombre descubrió y admitió que era un cristiano mundano. Le expliqué cómo Dios había provisto la solución para que él fuera una persona espiritual. Realmente no tenía por qué continuar viviendo como un cristiano mundano, carnal. Finalmente, nos arrodillamos juntos y oramos. El pidió perdón por sus pecados e invitó a Dios a llenar y controlar su vida a través del Espíritu Santo. Cuando nos regocijábamos por lo que Dios había hecho, me dijo, "Ahora ya no habrá ningún problema en mi iglesia. ¡Yo soy el que había estado causando todos los problemas!"

Desafortunadamente, el ácido corrosivo de la mundanalidad no sólo consume a las iglesias. También disuelve matrimonios, hogares, familias enteras y trabajos. Usted puede sentir los efectos en su vida cuando las relaciones con sus seres queridos se han deteriorado y cuando sus amigos se han convertido en conocidos indiferentes.

  • ¿Cómo describen estos versículos a un cristiano espiritual?

a. Romanos 14:22-15:3

b. Gálatas 5:22-6:2

  • ¿Cuál de estos calificativos es adecuado a su situación actual: el "hombre natural", el "cristiano espiritual" o el "creyente mundano"? ¿Qué le gustaría ver cambiado en su vida? ¿Cómo lo haría?

Nombre 

Correo

 


PRECEDENTE PÁGINA | PRÓXIMA PÁGINA