La preparación personal, el estar seguro de que usted es cristiano, el confesar sus pecados, el ser lleno del Espíritu Santo y el estar preparado para comunicar su fe en Cristo, son la primera parte del proceso para que usted llegue a ser un testigo fructífero. La segunda es tomar la iniciativa.
Tomar la iniciativa requiere de cuatro pasos. Observémoslos brevemente:
1.
Haga oración
De acuerdo a la santa Palavra de Dios, si pide algo conforme a Su voluntad, El oye le responde. ¿Quiere que sus seres amados, que sus amigos y vecinos vengan a Cristo? Entonces, comience a reclamarlos para Dios en oración.
Siga el ejemplo de nuestro Señor, cuya oración intercesora está registrada en San Juan 17: "Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que ne diste..."
El apóstol Pablo y los otros escritores del Nuevo Testamento frecuentemente pedían oración por otros, así como por ellos mismos.
Yo he orado por seres queridos, he derrramando lágrimas mientras imploraba que vengan a Cristo. Un día me di cuenta que Dios no iba a dejar que ellos se perdieran, pues El los amaba más que yo. Entonces comencé a agradecer a Dios en fe, porque pronto ellos llegarían a ser cristianos. La mayoría ya han recibido a Cristo, pero muchos nombres más se están agregando a mi lista de oración.
Así como Jesús oró para que el Espíritu Santo hiciera Su obra en las vidas de Sus discípulos, usted también puede orar para que el Espíritu Santo convenza de pecado a los no-creyentes y haga nacer en ellos un fuerte deseo de conocer los caminos de Dios. La Biblia nos promete:
El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
Sin embargo, en Su tiempo misterioso y soberano, El escoge a veces esperar a que un creyente preocupado haga oración, para enviar al Espíritu Santo al corazón de esa persona. Como alguien dijo, "La oración ne es vencer la renuencia de Dios, sino asirse de Su buena voluntad".
A pesar de que Dios no está dispuesto a que "ninguno se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento". Su programa no es siempre el mismo que el nuestro. Continué confiando y agradeciendo a Dios por la salvación y crecimiento espiritual de aquéllos por quienes El lo ha movido a orar. De acuerdo a mi experiencia personal y al estudio de la Palabra de Dios, puedo asegurarle que la oración es el punto de partida para traer a un ser querido a Cristo.
Haga una lista de oración o lleve un diario de oración y ore por nombre específicamente por los no-cristianos, por los cristianos, y por eventos específicos. Cuando Dios responda a su oración, anote la fecha y describa cómo Dios respondió sus oraciones. En poco tiempo usted tendrá un registro de la fidelidad de Dios que lo animará y fortalecerá mucho en su fe y también animará a otros.
2.
Vaya
Una de las mayores barreras al testificar es el asunto de ir. Usted va a escuchar toda clase de excusas: "Estoy demasiado ocupado", o "Estoy esperando que el Espíritu Santo me guíe a alguien en particular". No espere que el Espíritu Santo "le guíe". Nuestro Señor Jesucristo ya le ha ordenado ir y comunicar las Buenas Nuevas a todos los que escuchen. No espere que vengan a usted. Conforme siga a Jesús, El lo guiará a las personas a quienes El ya ha preparado.
Recuerde, lo más importante y maravilloso que le ha ocurrido es conocer a Cristo, y lo mejor que usted puede hacer por otra persona, es ayudarle a conocer a Cristo. Si eso es verdad, debería comenzar a reorganizar sus prioridades. ¿Cómo está invirtiendo su tiempo? ¿Está dedicando tiempo cada día para hablarle de Cristo a alguien más?
Quizá le anime saber que muchos de los coordinadores de la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo, como en mi caso, son tímidos por naturaleza. Para nosotros no siempre es fácil hablar a otros de Cristo, pero como Jesús vino a buscar y a salvar a los perdidos y El vive en nosotros, sencillamente le pedimos que nos dé el valor para hablar de El poderosamente.
Cuando estoy a solas con alguna persona por algunos minutos, reconozco que estoy en ese lugar para atender una cita que Dios ha concertado y compartir las Buenas Nuevas del amor y perdón de Dios.
En una ocasión, me detuve en la ciudad de Atlanta, en un centro comercial para comprar una corbata. El gerente de la tienda me ofreció su ayuda, y mientras escogía una corbata que combinara con el saco que usaba, le comenté que visitaba esa ciudad para reunirme con algunos líderes cristianos para hablar de cómo lograr que nuestra nación se vuelva a Cristo. Entonces le pregunté, "¿Es usted cristiano?"
Me contestó que no, pero que había considerado esa posibilidad. Le mostré el folleto de las Cuatro Leyes Espirituales. Al leer el folleto llegué a la "Cuarta Ley" que explica cómo recibir a Cristo y finaliza con esta oración:
"Señor Jesucristo, gracias porque me amas y entiendo que te necesito. Te abro la puerta de mi vida y te recibo como mi Señor y Salvador. Ocupa el trono de mi vida. Hazme la persona que tú quieres que yo sea. Gracias por perdonar mis pecados y por darme vida eterna. Toma el control del trono de mi vida. Gracias por haber entrado en mi vida y por escuchar mi oración según tu promesa.
Le pregunté, "¿Expresa esta oración el deseo de su corazón?"
El me aseguró que sí, entonces le sugerí que orara en voz alta, lo cual hizo. Tan pronto como terminó, yo oré por él. Luego le pregunté si sabía dónde estaba Cristo ahora en relación a él. Me aseguró que Cristo estaba ahora en su vida. Procedí a explicarle que de acuerdo a la Palabra de Dios, no sólo podía tener seguridad de la vida eterna, sino que también podía crecer como cristiano.
Como es mi costumbre, le pedí su dirección para enviarle material de edificación.
En aviones, restaurantes, y aun en ascensores, encuentro personas que están ansiosas de recibir a Cristo.
Dondequiera que voy, ya sea en los Estados Unidos o en otros países, en aviones, en restaurantes, en ascensores, en salas de lectura, en universidades, o entre profesionales, encuentro personas que están deseosas de recibir a Cristo.
El hablar de Cristo con otros debería convertirse en un estilo de vida para todo cristiano. Cuando usted se levante por la mañana, agradézcale al Señor por vivir en usted y pídale que use sus labios para hablar de Su amor y perdón en toda oportunidad que se le presente durante ese día.
3. Hable de Jesucristo
El apóstol Pablo dijo: "Amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría". No hable solamente acerca de asuntos circunstanciales, tales como el clima, los deportes, el gobierno y los negocios. Ore y espere que Dios le permita introducir a su Hijo en la conversación.
Una joven viuda de unos treinta años de edad, había conducido a Cristo a decenas de parientes, amigos y vecinos. Casi todos los domingos traía a alguien nuevo a la iglesia. Muchas de estas personas acababan de recibir a Cristo con ella la semana anterior.
Una vez le preguntaron, "¿Cómo puede compartir su fe con tantas personas?"
Ella respondió: "Me pregunto, ¿si no les hablo de Jesucristo, quién lo hará? Y no he encontrado una buena respuesta para esa pregunta".
Hoy día un número cada vez mayor de creyentes es usado constantemente por Dios para presentar a nuestro Salvador a otros, porque están capacitados para hablar de Cristo en el poder del Espíritu Santo. Ellos no se desvían para comentar asuntos sin importancia. Esa es la razón por la cual el folleto de las Cuatro Leyes Espirituales es tan efectivo, mantiene la conversación centrada en la persona de Jesucristo, sin distraerse en asuntos que desvían la atencioń del Señor. Este folleto hace que su presentación del Evangelio sea sencilla y comprensible.
Muchas personas demuestran oposición a Dios y la iglesia - no quieren nada que tenga que ver con la religión, pero cuando se les habla de Jesús, ellos reponden positivamente.
Recuerdo a un taxista en Australia que me dijo: "Renuncié a todo tipo de religión en la Segunda Guerra Mundial. No quiero tener nada que ver con un Dios que permite que las personas se maten unas a otras".
"Espere un minuto", le dije". Está acusando a Dios por algo de lo que el hombre es responsable. Es el mal que está en el hombre, su pecado, el que lo impulsa a odiar, robar y matar".
Yo le expliqué la diferencia entre religión, que es la búsqueda que el hombre hace de Dios, y el cristianismo, que es la revelación que Dios hace al hombre de sí mismo en Cristo. Conforme le hablaba sobre la persona de Cristo, la actitud de este hombre cambió. Enseguida dijo que le gustaría orar conmigo y recibir a Cristo.
Hoy en día muchas personas se oponen a la iglesia organizada en general, es por eso que si va a alcanzarlos para el Salvador, primero debe hablarles de El, no de la iglesia. Después que reciban a Cristo, la mayoría querrá participar activamente en la iglesia.
Otros se oponen tenazmente a la Palabra de Dios. Usted no tiene que comprobarles la Biblia, sólo úsela. Usela aun con las personas que dicen que no creen en ella. Dios ha prometido honrar Su Palabra.
Si espera que Dios lo use, hable sobre su Salvador - y siempre anime a aquellos con quienes comparte, a invitarlo a entrar en sus vidas. En realidad, usted no ha "evangelizado" hasta que le da a las personas una oportunidad de responder al Evangelio, invitando a Cristo a ser su Salvador y Señor.
Conforme hable a las personas del Salvador, descubrirá que muchos están listos para recibirlo, aun en la primera oportunidad que hable con ellos, aunque algunos quizás necesiten "madurar" un poco mas.
No discuta con los que no están listos. No los intimide, no los insulte; no intente presionarlos para que "tomen una decisión por Cristo". Déles algo apropiado para leer (como las Cuatro Leyes Espirituales o la Singularidad de Jesús), déjelos con una oración, hábleles después, cuando el Señor le de la oportunidad, pero continúe buscando el fruto maduro. Estos están alrededor suyo. Miles, millones de personas cuyos corazones ya han sido preparados por el Espíritu Santo están esperando recibir a Cristo.
Por ejemplo, en un avión le hablé a dos personas que estaban "espiritualmente maduras". Una era un mujer de ochenta años quien recibió a Cristo como su Salvador. La otra, el presidente de una gran corporación, había creído siempre que Jesucristo era el Hijo de Dios y que había muerto por sus pecados, pero había estado tan ocupado con tantas otras cosas que no había podido hacer un compromiso con Cristo personalmente.
Durante el mismo viaje, en la Universidad de Cornell, donde me dirigí a estudiantes y profesores, el presidente de una gran empresa se me aproximó. Este hombre estaba visitando a su hijo que era un nuevo cristiano de apenas seis meses.
"Yo quiero agradecerle por ayudarle a mi hijo espiritualmente", me dijo.
Le pregunté si él ya había recibido a Cristo, me respondió que no lo había hecho, pero que quería hacerlo. Inclinamos nuestras cabezas para orar y, para el gran gozo de nuestro Señor, él también entregó su vida a nuestro Salvador.
Tome la inciativa orando, acercándose a otros, hablando de Jesús, y finalmente, esperando que Dios lo use.
4. Espere que Dios lo use
Cuando usted hable acerca de Jesucristo, espere que hombres y mujeres respondan - no en base a un pensamiento positivo, sino en base a la fidelidad de Dios, a Su amor, a Su soberanía, Su poder y Su promesa de que El no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
El Señor Jesucristo prometió Sus recursos sobrenaturales para todos los que se unen con El para ayudar a cumplir la Gran Comisión. El le dijo a sus discípulos:
Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por lo tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los diás hasta el fin del mundo.
Usted tiene garantizado ese mismo poder de la resurrección y Su presencia en el día de hoy. Nuestro Señor se ha comprometido a honrar el testimonio fiel de todos los que ponen su confianza en El.
Es interesante notar que mientras los discípulos con frecuencia enfrentaban oposición fuerte y difícil, el movimiento cristiano experimentaba un crecimiento sin precedentes, conforme fue expresado en las cartas de Pablo a las iglesias en Tesalónica y Colosas:
Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo; ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.Que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocesteis la gracia de Dios en verdad.
Una de las mentiras más grandes de todos los siglos, es la actitud que prevalece entre los cristianos que afirman que las personas no quieren conocer a dios personalmente. Por este motivo, muchos cristianos se acercan a otros con una actitud negativa, como diciéndole: "Usted no quiere ser cristiano, ¿verdad?" Con su actitud negativa, inhiben a todos de expresar su necesidad de Critso. Permítame animarlo a confiar en que Dios ya ha preparado los corazones de los que están ansiosos de recibir a Cristo, y usted descubrirá que El realmente lo ha hecho.
Después de más de cuarenta y cinco años de compartir a Cristo con millones de estudiantes y laicos, individualmente y en grupos grandes y pequeños, puedo decirle que el Espíritu Santo ha creado un hambre por Dios en los corazones de las multitudes alrededor del mundo. Millones están esperando que alguien les hable de nuestro maravilloso Salvador, y están listos para recibirlo.
Por ejemplo, en una de nuestras conferencias para pastores en Haití, se dedicaron un total aproximado de cuatro horas a la evangelización. Unos 550 predicadores, pastores y laicos oraron con más de mil personas que recibieron a Cristo en pequeños grupos de dos y tres.
En Daytona Beach, durante unas vacaciones de Semana Santa, aproximadamente mil quinientos coordinadores de la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo y estudiantes universitarios, presentaron a Cristo a más de tres mil quinientos estudiantes universitarios por medio de su testimonio personal.
En el sur de California, un número similar de estudiantes presentaron a Cristo aproximadamente a dos mil estudiantes universitarios en un día de eangelización en la playa.
La mayoría de nuestros coordinadores, laicos y estudiantes voluntarios, informan que entre 10% y 75% de las personas a quienes le hacen una presentación clara del Evangelio reciben a Cristo. El porcentaje de respuestas, a menudo varía según el país y la cultura. Sin embargo, encontramso que el Espíritu de Dios ha preparado los corazones de multitudes de hombres y mujeres para responder a Cristo. Como Jesús dijo: "Mirad los campos, que ya están blancos para la siega". No todos a quienes les hable de Cristo lo recibirán, pero Dios lo usará para sembrar y cosechar en su reino conforme usted confía en El.