Somos llenos del Espíritu Santo por fe. ¿Cómo llegó usted a ser cristiano? Por fe. "Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe."
"Por tanto de la manera como habéis recibido al Señor Jesucristo andad en El."
Usted recibe a Cristo por fe. Usted vive por fe. Todo lo que recibe de Dios, desde el momento de su nacimiento espiritual hasta su muerte, es por fe. ¿Quiere usted ser lleno del Espíritu Santo? Usted puede serlo ahora mismo, por fe.
Usted no tiene que rogarle a Dios que lo llene con Su Espíritu Santo. Usted no tiene que buscar el favor de Dios ayunando, llorando, rogando o disculpándose. Por un tiempo, yo mismo ayuné y clamé a Dios pidiéndole Su plenitud. Pero un día descubrí en la Biblia que "el justo vivirá por la fe." Usted no puede ganarse ni merecer la plenitud de Dios. Usted la recibe por fe.
Permítame ilustrar esto. Suponga que usted quiere hacer efectivo un cheque de cien dólares. ¿Iría usted al banco donde tiene depositados varios miles de dólares, y poniendo el cheque en el mostrador, se arrodillaría suplicante diciendo, "Por favor, señorita cajera, podría pagarme este cheque?" De ninguna manera. Esa no es la forma en que usted actuaría. Simplemente iría con toda confianza, colocaría el cheque en el mostrador, y esperaría a que le entreguen el dinero que ya es suyo. Luego agradecería a la cajera y seguiría su camino.
Millones de cristianos están suplicándole a Dios, como yo mismo lo hice, por algo que ya está disponible, sólo esperando a que lo apropien por fe. Lo que pasa es que están buscando alguna clase de experiencia emocional y no se dan cuenta que tal actitud es un insulto a Dios, es negar la fe. Porque la fe es el único camino para agradar a Dios.
Aunque usted es lleno del Espíritu Santo por fe y sólo por fe, es importante reconocer que algunos factores contribuyen a preparar su corazón para experimentar la plenitud del Espíritu. Primero, usted debe desear vivir una vida que agrade al Señor. Recuerde la promesa de nuestro Salvador, "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados."
Segundo, estar dispuesto a rendir su vida total e irrevocablemente a nuestro Señor Jesucristo. Pablo advierte en Romanos 12:1,2: "Así que, hermanos, os reugo por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."
Tercero, confiese todo pecado conocido que el Espíritu Santo le haga recordar y experimente la limpieza y perdón que Dios promete en 1 a. Juan 1:9: "Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad."
Yo llamo a este proceso "La Respiración Espiritual." Así como usted exhala e inhala físicamente, así también debe respirar espiritualmente. Usted exhala espiritualmente cuando confiesa sus pecados.
Si usted ha actuado mal hacia un hermano o ha tomado algo que no es suyo, el Espíritu Santo lo guiará a hacer la restitución necesaria y así corregir su error. Obedézcale, o usted perderá su bendición. Las bendiciones de la vida llena del Espíritu Santo vienen sólo a los que están dispuestos a obedecerle.
Jesús prometió, "El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré, y me manifestaré a él."
Recuerde que usted no es lleno del Espíritu Santo porque lo desee, ni porque confiese sus pecados, ni porque presente su cuerpo en sacrificion vivo - usted recibe la plenitud por fe.
Hay dos palabras importantes que debe recordar.
La primera es 'mandato'. En Efesios 5:18, Dios le manda ser lleno: "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu." No ser lleno, controlado y capacitado por el Espíritu Santo es, por lo tanto, desobediencia.
La otra palabra es 'promesa' - una promesa que hace posible el mandato: "Y ésta es la confianza que tenemos en El, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, El nos oye. Y si sabemos que El nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho."
Ahora bien, ¿es la voluntad de Dios para usted que sea lleno y controlado por El? Por supuesto que sí, ¡porque es Su mandato! Siendo así, usted puede pedirle a Dios ahora mismo que lo llene, no porque usted lo merezca, sino basándose en Su promesa.
Si usted es cristiano, el Espíritu Santo ya está morando en usted. Por ejemplo, al adquirir un aparato mecánico que funciona con baterías, frecuentemente hallamos impresas en la caja las palabras "No se incluyen las baterías". El Espíritu Santo, su fuente de poder para la vida - ya está "incluido" cuando usted recibe a Cristo como su Salvador y Señor. Por eso usted no necesita invitarlo a entrar de nuevo a su vida. El ya lo hizo cuando usted se hizo cristiano y Jesús le ha prometido que El nunca lo dejará.
En el momento en que usted recibió a Cristo, el Espíritu Santo no solamente vino a morar en usted, sino que le impartió su misma vida espiritual, haciéndole nacer como un hijo de Dios. El Espíritu Santo también lo ha bautizado o identificado en el cuerpo de Cristo. En 1 Corintios 12:13, Pablo explica, "Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo."
Es en una sola ocasión que el Espíritu Santo entra a morar en la persona, produce el nuevo nacimiento, y el bautismo del Espíritu Santo - todo lo cual ocurre cuando usted recibe a Cristo.
Sin embargo, ser lleno del Espíritu Santo no es una experiencia de sólo una vez y para siempre. El Espíritu Santo puede llenarle en varias ocasiones, como se hace evidente en Efesios 5:18. En el idioma griego, en el que este mandato fue escrito originalmente, el significado es más claro que ne la mayoría de las traducciones. Este mandato de Dios significa ser lleno constante y continuamente, o sea ser controlado y capacitado por el Espíritu Santo como una manera de vivir.
Yo no puedo controlarme por mí mismo y a la vez ser controlado por el Espíritu Santo. Cristo no puede estar en control, si yo estoy en el trono. Por lo tanto, yo debo abdicar. Esto involucra fe. Como una expresión de mi voluntad, en oración, yo le rindo el trono de mi vida a El, y por fe me apropio de Sus recursos para vivir una vida santa y fructífera.
El mandato de Efesios 5:18 es para que todos los días los creyentes sean llenos, dirigidos, controlados y capacitados de forma continua por el Espíritu Santo. Además, la promesa de l Juan 5:14,15 para todos los creyentes dice que, cuando oramos de acuerdo a la voluntad de Dios, El nos oye y nos responde. Si usted apropia la plenitud del Espíritu Santo en oración, El oirá y le responderá. El lo llenará. Esto significa que usted "inhalará" espiritualmente.
No piense que es necesario tener una experiencia emocional o que debe pasarle algo dramatico. ¿Cómo recibió usted a Cristo? ¿Fue debido a alguna presión emocional a la que usted tuvo que enfrentarse? Es posible que sus emociones hayan estado involucradas, pero finalmente usted llegó a ser cristiano por la fe, no por su experiencia emocional. Porque la Biblia dice, "Por gracia sois salvos, por medio de la fe."
No se le da el Espíritu Santo para que usted tenga una gran experiencia emocional, sino para que usted pueda vivir una vida santa y ser un testigo fructífero de Jesucristo. Por lo tanto, que usted tenga o no una experiencia emocional realmente no es lo más importante.
En ninguna parte de la Biblia se le dice a usted que ore pidiendo por la llenura del Espíritu Santo. Usted es lleno por fe. Sin embargo, como el objeto de su fe es Dios y su Palabra, le sugiero que como una expresión de su fe, haga oración declarando la llenura de Su Espíritu, según el mandato y la promesa de Dios.
¿Ha entendido las condiciones de Dios? ¿Tiene usted hambre y sed de justicia? ¿Desea usted sinceramente ser controlado y capacitado por el Espíritu Santo? Si es así, yo le invito a inclinar su rostro y a repetir esta oración de fe ahora mismo. Anticipe que Dios le llenará, sin necesidad de suplicar, ni rogar, sólo diga:
"Padre amado, te necesito. Tengo hambre y sed de una relación más vital contigo. Yo admito que he estado controlando mi propia vida. Como resultado, he pecado contra ti.
"Gracias por perdonar mis pecados por medio de la muerte de Cristo en la cruz por mí. Hoy confieso y me arrepiento de mis pecados y rindo el control de mi vida al Señor Jesús. Por fe te invito a llenarme con Tu Espíritu Santo tal como me mandaste que lo hiciera. Tú prometiste llenarme si lo pedía de acuerdo a Tu voluntad. Pido esto en la autoridad del nombre de Jesucristo.
"Para demostrar mi fe, en este momento te agradezco por llenarme con Tu Espíritu Santo y por tomar el control de mi vida. Amén."
Ahora, si usted hizo esta oración sinceramente, tenga la seguirdad de que está lleno del Espíritu Santo. Usted comenzará a experimentar un amor más grande por Dios. Usted querrá pasar tiempo con El estudiando Su Palabra y en oración. Usted querrá compartir su amor por Cristo con otros que no lo conocen.
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