El Espíritu Santo es Dios. El no es una "cosa". No es una influencia divina. No es una nube blanca como de algodón. El no es un fantasma ni un concepto. El es una persona con voluntad, intelecto y emociones. El es Dios - con todos los atributos de la Deidad. El es la tercera persona de la Trinidad - "co-igual" con Dios, el Padre y Dios el Hijo. Hay un solo Dios pero manifestado en tres personas, a las que llamamos Trinidad.
No puedo definir la Trinidad. Nadie puede. El Dr. Wilbur Smith, uno de mis profesores en el seminario, compartió una vez en la clase, "El hombre que niega la Trinidad pierde su alma. El hombre que trata de comprender la Trinidad pierde el juicio." Como seres finitos, no podemos comprender a Dios que es infinito.
Intentamos ilustrar el concepto de la Trinidad, pero tal esfuerzo es totalmente inadecuando. Por ejemplo, yo puedo decir que un hombre posee un cuerpo, una mente y un espíritu - ¿cuál es el hombre? O podría describir el agua (H2O) como un líquido, como un sólido o un vapor, porque dependiendo del clima es agua, hielo o gas. ¿Cuál es H2O? O un esposo, un padre y un hijo - que sin embargo, es el mismo hombre. Ninguna ilustración es adecuada. En el mejor de los casos, sólo puede sugerir muy levemente a qué se parece Dios.
Aunque a usted y a mí nos gustaría saberlo todo acerca de la Trinidad, algunas de nuestras preguntas sólo obtendrán respuestas cuando estemos con nuestro Señor en la eternidad. Entonces, comprenderemos completamente. Mientras tanto, consideremos lo que Pablo dice en Romanos 11:
¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!
Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dió a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos de los siglos.