Caminar en el Espíritu, es vivir una vida de fe. Dios nos creó con la capacidad de experimentar una amplia gama de sentimientos. Gracias a Dios por éstos. Sin embargo, usted no puede depender de los sentimientos para dar validez a su caminar con el Señor Jesús. Las emociones válidas son el resultado de la fe y la obediencia. Aunque los sentimientos ocupan un lugar en nuestras vidas, Dios no quiere que estén por encima de nuestra fe en su Palabra. El buscar una experiencia emocional va en contra del mandato de caminar por fe y es, en realidad, un insulto a Dios. Permita que las emociones encuentren su lugar apropiado en su relación con Cristo.
Juan 14:21 indica que el camino más válido para tener una experiencia emocional es ser obediente a Cristo. Uno de los mayores actos de obediencia es hablar de Cristo con otros en el poder del Espíritu Santo. Así como El vino a buscar y salvar a los perdidos y le ha encomendado testificar de El, nada podría agradar más al Señor que eso. Si usted quiere experimentar a Cristo de forma dinámica, válida y emocionante, comience a hablar de Cristo con otros como un hábito.
Para caminar en el Espíritu usted debe vivir de acuerdo a las promesas de Dios, confiando en la absoluta integridad de Dios. La fe debe tener un objeto, y el objeto de su fe es Dios, revelado por medio de Su Palabra. Dios ha probado ser digno de nuestra confianza. En la Palabra de Dios hay miles de promesas para usted, y nunca se ha encontrado una que no sea verdadera. Cuando Dios diga algo, usted puede confiar su vida en ello y puede estar seguro de que El no le fallará.
En Romanos 8:28 Pablo escribe, "Sabemos que Dios obra en todo para el beneficio de quienes lo aman." ¿Cree usted esta promesa de la Palabra de Dios? Si la cree, usted lógicamente reconoce el muy razonable mandato de Dios en 1 Tesalonicenses 5:18: "Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad Dios para con vosotros en Cristo Jesús."
¿Ha aprendido usted a decir, "Gracias Señor" cuando su corazón está dolido por la pérdida de un ser querido? ¿Le agradece a Dios cuando su cuerpo está agobiado de dolor? ¿Cuando recibe una carta que termina una relación amorosa? ¿Cuando sufre reveses financieros? ¿Cuando fracasa en un examen? ¿Cuando no tiene trabajo? ¿Agradece a Dios cuando usted es discriminado, religiosa o racialmente?
Usted puede decir que sólo un tonto daría gracias a Dios en tales circunstancias. No, si usted sabe que "Todas las cosas ayudan a bien a aquellos que le aman." Si Dios nos ordena dar gracias, hay una razón para ello. Es una de las lecciones más emocionantes que yo he aprendido, la lección de poder decir "gracias" a pesar de que las cosas vayan mal.
Antes de hacer este descubrimiento, yo solía perder la paciencia cuando las cosas iban contrarias a mis deseos. A menudo abría por la fuerza, puertas que estaban cerradas. Si ellas no se abrían ante mí, yo trataba de romperlas. Con frecuencia andaba tenso e impaciente con los demás. Luego descubrí cuán equivocado estaba. Trágicamente nosotros dañamos a nuestros hermanos con nuestra impaciencia, con nuestra crítica, con nuestra falta de reflexión; y cuando los cristianos actúan así, todo el Cuerpo de Cristo sufre.
Pero Dios nos ha dado un plan mejor. Usted puede estar tranquilo. Usted puede decir "gracias" cuando todo el mundo está derrumbándose a su alrededor, porque su Dios es Soberano y Omnipotente. El tiene al mundo en Sus manos, y usted puede confiar en El. El le ama y le ha prometido pelear por usted.
El le ha ordenado descargar todas sus preocupaciones en El porque El tiene cuidado de usted. El visitó personalmente este mundo y llevó sus pecados sobre sí. El quiere bendecirlo y usarlo, pero no lo bendecirá ni lo usará, si usted está preocupado o duda de sus promesas. El no lo bendecirá ni lo usará si usted se lamenta, critica a otros o encuentra fallas en todo.
Hace algún tiempo, una señorita vino a nuestra oficina central para tomar uno de nuestros seminarios de capacitación. Después de una de mis conferencias, ella se me acercó para pedir consejo. Entre lágrimas, me compartió cómo su amigo más querido había muerto en un accidente. Volvían a casa después de su fiesta de compromiso, y otro autómovil que venía, cruzó la línea central forzándola a salir de la carretera chocando contra un poste de teléfono.
La tragedia era mayor por la culpa que ella sentía pues ella conducía el auto. Su corazón estaba destrozado.
"¿Qué haré?", suplicó.
Habían pasado algunos meses y había ido ya a consultar psiquiatras, psicólogos, ministros y a muchos otros en busca de consejo. Ella dijo, "Si usted no puede ayudarme, creo que nunca sanaré".
Le pregunté si ella era cristiana, y luego de algunos comentarios me dijo, "sí"
Leímos juntos Romanos 8:28 y yo le pregunté, "¿Cree usted que todas las cosas suceden para bien?"
Ella dijo, "Sí, lo creo".
Fuimos a 1 Tesalonicenses 5:18. Lo leyó en voz alta: "Dad gracias en todo, porque esa es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús."
Yo le dije, "¿Ha agradecido a Dios desde la pérdida de su querido amigo?" Ella quedó muy sorprendida y apenas podía creer lo que escuchaba. Mirándome con incredulidad, me dijo, "¿Cómo puedo agradecer a Dios cuando he experimentado una pérdida tan grande?"
"Usted confía en Dios, ¿no es cierto?" le pregunté.
"Sí, confío en Dios", insistió.
"Entonces, ¿por qué no se lo demuestra?" le pregunté.
"Yo sé que al principio será difícil e incluso puede parecer ridículo, pero haga oración y dígale a Dios que confía en El y agradézcale por todo, a pesar de que su corazón está destrozado."
Cuando nos arrodillamos juntos, ella oró con muchas lágrimas, "Dios, no entiendo por qué mi amigo más querido murió, pero sé que puedo confiar en ti, y hoy te doy gracias."
Cuando ella dijo, "Gracias", le estaba diciendo a Dios, "Confiaré en ti." La Biblia dice que sin fe es imposible agradar a Dios, y la mejor forma de demostrar fe es diciendo, "Gracias." Usted puede pensar que hasta odia a Dios porque ha perdido a un ser querido, una herencia, su dinero, su negocio o su salud. Tal vez se pregunte, "¿Por qué Dios me hace esto?" pero Dios dice, "Dad gracias en toda circunstancia."
A la mañana siguiente la joven volvió a mi oficina rebosando de gozo y dijo, "Anoche dormí sin medicinas por primera vez desde el accidente. Esta mañana cuando desperté mi corazón estaba lleno de alabanza y agradecimiento a Dios. Yo no puedo comprenderlo, pero sé que esto tiene relación lo que usted me enseñó anoche acerca de decir "Gracias a Dios."
Podría relatar cientos de historias similares acerca de cristianos cuyas vidas han sido transformadas al aprender la lección tan sencilla de decir "gracias" en todo.
Hace algunos años nosotros necesitábamos deseperadamente más de medio millón de dólares para la compra del Hotel Arrowhead Springs, la oficina central de la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo Internacional. El futuro de nuestro ministerio mundial estaba en riesgo debido a un tecnicismo. Nuestra posición financiera había tomado un giro trágico y parecía que no habia esperanza. Todo el Ministerio estaba en peligro de ser destruido y mi propia reputación sería dañada.
Cuando un amigo me dijo que el dinero que nos habían prometido no estaba disponible, caí de rodillas y dije, "¿Señor, qué hago?" Abrí mi Biblia buscando ayuda y seguridad. Recordé que todas las cosas obran para bien para aquellos que aman a Dios, que sin fe es imposible agradar a Dios, y que el justo vivirá por la fe. Leí el mandato de Dios de dar gracias en todo.
Entonces agradecí a Dios, a pesar de lo que había pasado. Le agradecí en medio de mis lágrimas. Le agradecí que en Su sabiduría y amor, El sabía mejor que yo lo que debería hacerse y que después de este caos e incertidumbre, vendría una solución milagrosa para nuestro problema.
Cuando estaba arrodillado y mientras daba gracias a pesar de la desilusión que sentía, Dios comenzó a darme una seguridad genuina de que realmente iba a suceder un milagro. En diez días Dios proveyó una solución inesperada a nuestro problema, un verdadero milagro. Nos demostró una vez más que cuando confiamos en El, El es fiel y digno de nuestra confianza.
El privilegio más grande de la vida es aprender a confiar en Dios. Aprender a caminar por fe. Yo todavía estoy aprendiendo y tengo confianza de que un día podré confiar en Dios por cosas infinitamente más grandes que aquellas que ahora puedo confiarle. ¡Qué oportunidad tan grande la que tenemos de caminar con el Rey de reyes cada momento de cada día en nuestras vidas, desde que nos levantamos en la mañana hasta que nos acostamos por la noche!
Por muchos años mi práctica diaria ha sido comezar el d&aitos y la fidelidad de nuestro maravilloso Señor, antes de acostarme por la noche. Así, a través del descanso nocturno, cuando mi subconsciente es el que trabaja, estoy también pensando en Cristo. Cuando despierto por la mañana, mis primos pensamientos son para El.
Generalmente me despierto con un salmo de alabanza en mis labios y con una actitud de agradecimiento. "Oh Señor, te doy gracias porque te pertenezco. Te agradezco porque vives en mí, y te agradezco porque perdonaste mis pecados. Te doy gracias porque soy tu hijo."
"Ahora, al comenzar este día, y durante todo el día, te invito a utilizar mi cuerpo, a amar con mi corazón, a hablar con mis labios y a pensar con mi mente. Te doy gracias porque durante el transcurso de este día tú prometiste hacer a través de mí, aun mayores cosas que las que tú hiciste cuando estabas aquí en la tierra. Por fe, apropio tu grandeza, tu poder, tu autoridad en mi vida y te invito a que hoy hagas lo que desees en mí y a través de mí." Aunque las palabras de mi oración diaria varíen, mi compromiso contigo sigue siendo el mismo.
Ahora procuro comenzar cada día arrodillándome como un acto de reconocimiento de su Señorío. Busco comenzar el día caminando en la llenura de Su poder. ¿Qué aventura aguarda a los que confían en el Señor!
En resumen, le recuerdo que si usted desea caminar momento a momento, día por día, en la llenura y poder del Espíritu de Dios, usted debe:
¿Por qué un cristiano debe caminar siempre en la llenura y el control del Espíritu Santo momento a momento, como un hábito permanente en la vida? Hay muchas razones importantes: agradar y honrar al Señor, quien se deleita en la comunión con sus hijos; gozar de una vida más rica, plena y emocionante con nuestro Salvador y con otros; y ser más fructífero en su testimonio acerca de su Salvador.
El presentar a Cristo a otros como una expresión de gratitud y como un acto de obediencia al Señor, es el resultado natural de
caminar en la llenura del Espíritu Santo.Ya que todo cristiano recibió la orden de ser testigo de nuestro Señor Jesucristo, el no hacerlo y el no comprometerse en la evangelización, es un acto de desobediencia e indica que el cristiano no está caminando en el control del Espíritu Santo.
Conforme usted camina en el Espíritu y aplica fielmente el concepto revolucionario de la Respiración Espiritual, usted también llegará a ser parte de la gran multitud de discípulos fructíferos que Dios está levantando en todo el mundo para trabajar, planificar, orar y testificar de Jesucristo, y así ayudar en el cumplimiento de la Gran Comisión en esta generación.
Recuerde, Cómo caminar en el Espíritu es un "Concepto Transferible". Usted puede dominarlos leyéndolo seis veces, y luego pasarlo a otros tal como nos lo ordena el Señor Jesucristo en San Mateo 28:20, "Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado." al apóstol Pablo nos amina a nosotros a hacer lo mismo: "Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros."
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